sábado 7 de junio de 2008

Libro "PROLEGÓMENOS" de Gino Iafrancesco V.

BREVE PANORÁMICA DE PROLEGÓMENOS A LA TEOLOGÍA

BREVE PANORÁMICA DE

PROLEGÓMENOS A LA TEOLOGÍA

«Breve Panorámica de Prolegómenos a la Teología»

© Gino Iafrancesco V. - 1996

Los derechos son del autor.


PROLEGÓMENOS

BREVE PANORÁMICA

DE PROLEGÓMENOS

A LA TEOLOGÍA

GINO IAFRANCESCO V.



PREFACIO

El presente libro de Prolegómenos, Breve Panorámica de Prolegóme­nos a la Teología, es un curso dictado por Gino Iafrancesco V. en la sede de la escuela de la obra cristiana ubicada en la localidad de Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, América del Sur, entre los días 20 de enero y 27 de abril de 1996, que corresponde a la primera parte de Teología I, del primer grado. Se conserva el estilo oral e informal.



ÍNDICE

Capítulo I

CONTENIDOS PAULINOS DE

LA ESCUELA DE LA OBRA CRISTIANA


La obra neotestamentaria ncargo apostólico

La escuela de la obra.

Pablo enseñaba la Palabra de Jesús

Metanoia y pistis

La enseñanza paulina

Todo el consejo de Dios

Encargar a hombres fieles

Capítulo II

DE LA TEOLOGÍA NATURAL

Las palabras de Dios

Fuentes de la Teología Natural

Contenido de la Teología Natural

Desde la Creación

Los hombres se olvidaron de Dios

La creación anuncia al Creador

Pregúntale a las bestias

Las huellas de Dios

Capítulo III

DE LA TRANSICIÓN DE LA REVELACIÓN GENERAL

A LA ESPECIAL

El arado de Dios

Pablo en Atenas

Puente entre las dos revelaciones

La transcendencia e inmanencia de Dios


Irrupci
ón de Dios en la cultura

Revelación especial

Poder y sabiduría de Dios



Capítulo IV

DEL LUGAR DE LA BIBLIOLOGÍA

Panorama Introductorio

Áreas de la Bibliología

Formación del Canon

La apócrifa y el criticismo

La transmisión del texto

Libros ocultistas

La inspiración del texto

Capítulo V

DE LA TEOLOGÍA EXEGÉTICA Y BÍBLICA

Ubicación de la Exégesis

Sacar el mensaje del texto

Exégesis del texto puro

Cómo hacer la exégesis

La Teología Bíblica

Algunos teólogos bíblicos sobresalientes

Capítulo VI

DE LA TEOLOGÍA DOGMÁTICA Y SISTEMÁTICA

Introducción

El tema del texto

Dogma

Los temas de la Dogmática

La Dogmática origina la Sistemática

Secuencia de los testimonios

Algunos teólogos dogmáticos sobresalientes


Capítulo VII

DE LA TEOLOGÍA HISTÓRICA

Ubicación

Subdivisiones del proceso

El Talmud

En el Nuevo Testamento

La importancia de la historia

El Canon del Nuevo Testamento

Interpretación eclesiástica

Algunos teólogos históricos sobresalientes


Capítulo VIII

DE LA TEOLOGÍA APOLOGÉTICA

Introducción

Defensa de la verdad

La ciencia y la fe

Derribando argumentos

Defensa y confirmación del Evangelio

Argumentos diabólicos

Argumentos cosmológico y teleológico

Argumento ontológico

Argumento ético

El trabajo de arar

Argumento etnográfico

Argumento estético

La Apologética y la Cosmología

Antropología y Arqueología

Algunos teólogos apologetas sobresalientes

Capítulo IX

DE LA TEOLOGÍA MÍSTICA

La teología y el depósito de Dios

La experiencia espiritual

El equilibrio en el hombre

La alegoría en la historia

El péndulo entre Esmirna y Pérgamo

La corriente mística de la Iglesia

La línea de la vida interior

Capítulo X

DE LA TEOLOGÍA ESPECULATIVA

Introducción

El enfoque de la Especulativa

La filosofía y la revelación

La experiencia religiosa

La razón de Dios

Pilares de la Especulativa

Capítulo XI

DE LA TEOLOGÍA POLÍTICA

La Iglesia y el Estado

Migajas para el orden secular

Recuento histórico

Teología de la liberación e interlocutores

En el protestantismo latinoamericano

Capítulo XII

DEL HILO CENTRAL Y UNITIVO DE LA

REVELACIÓN DIVINA QUE ES

LA ECONOMÍA DE DIOS

Panorámica de Prolegómenos

La suma de la Palabra

El reino de Dios

La economía del cumplimiento de los tiempos

Cristo, el varón perfecto

(1) DE LOS CONTENIDOS PAULINOS DE LA ESCUELA DE LA OBRA CRISTIANA

Capítulo I

CONTENIDOS PAULINOS DE LA

ESCUELA DE LA OBRA CRISTIANA[1]

La obra neotestamentaria

Dios por Su Espíritu, ha realizado a lo largo de la historia un trabajo en continuidad. Esa es una de las razones por las cuales, cuando se encuen­tran ciertas expresiones en el Nuevo Testamento, vemos que ya habían sido usadas por Dios en forma preparatoria en el Antiguo Testamento. Dios está trabajando, pues, en continuidad. Así acontece con el concepto revelado de la obra del ministerio de la casa de Dios. En el Antiguo Testamento se habla de la obra; en el Nuevo Testamento se sigue hablando también, en continuidad, de la obra.

En el libro de los Hechos de los Apóstoles, se nos dice en el capítulo 13, verso 2b: ... dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Y en el capítulo 14, verso 26: De allí navegaron a Antioquía, desde donde habían partido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido. Entre estos dos versos, a lo largo de los capítulos 13 y 14, podemos ver en qué consiste la obra a que fueron llamados los apóstoles, y qué fue lo que ellos cumplieron. Y en el Antiguo Testamento vemos la preparación tipológica en la obra del ministerio de la casa de Dios. Todos estos y otros pasajes, nos permiten hacer un estudio en el Nuevo Testamento, sustentado por el Antiguo, acerca de aquello en que consiste la obra.


Ahora, en el Nuevo Testamento, la obra es el antitipo espiritual de lo que fue la obra en la tipología veterotestamentaria. La obra en el Nuevo Testamento es el cumplimiento en continuidad de lo que fue la obra en el tipo previsto. Lo que Bernabé y Saulo realizaron durante los capítulos 13 y 14 de Hechos, es la obra del ministerio de la casa de Dios, la edificación del Tabernáculo, del Cuerpo de Cristo. Ellos salieron enviados por el Espíritu Santo y en comunión espiritual y práctica con el ministerio del Cuerpo, y evangelizaron, discipularon, fundaron iglesias con los discípulos que habían evangelizado y edificado, enseñaron a esas iglesias, y las instruyeron, poniendo las cosas en orden; establecieron presbiterios en las iglesias que ellos fundaron, e incluso, si era necesario, escuchar las acusaciones contra los ancianos por ellos establecidos, lo hacían y ejercían disciplina en caso de ser necesario. Pero no solamente los capítulos 13 y 14 hablan de la obra. También en Filipenses 1:22 y en 1 Corintios 16:10, Pablo nos sigue hablando de la obra como algo que tuvo continuidad después de los mencionados capítulos de Hechos. ... el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra... (Fil. 1:22a). Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo (1 Co. 16:10). En el plano de la nueva creación se realiza en el Nuevo Testamento lo que en el Antiguo Testamento era tipología.

Encargo apostólico

Ahora bien, entre todos esos trabajos de la obra, hay uno que se menciona en Hechos 19:9b-10: 9... y separó (Pablo) a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. 10Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús. Entre todas las ocupaciones de la obra, una es, pues, enseñar el consejo de Dios como lo hizo Pablo en la escuela. Pero, además, Pablo enseñaba lo mismo en todas partes. En 1 Corintios 4:17 Pablo dice: Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias. La obra, pues, de Pablo es continuada en todas partes y todas las iglesias.


Puede notarse que Pablo no sólo daba mensajitos sueltos aquí y allá, los cuales también tienen su lugar, sino que en todas partes enseñaba con coherencia el consejo de Dios. La administración de la Palabra cual logos, el kerigma y la didaké, es trabajo de los apóstoles; así como los profetas administran la palabra rema; lo cual también pueden hacer los apóstoles. El rema es para la ocasión coyuntural; pero además de eso, es necesario tratar de todo el depósito de Dios. Toda variedad de mensajes sueltos tienen lugar y corresponden al servicio de los profetas. Los profetas tienen el rema de Dios para la ocasión, pero debe además administrarse a las iglesias todo el consejo de Dios con coherencia. Por eso Pablo le escribía a Timoteo: Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros (2 Ti. 2:2). En este caso, a algunos podría parecerles que Pablo no lucía tan carismático. Pablo no le está diciendo a Timoteo aquí que se quede tranquilo, esperando a ver si en el espíritu recibe algún rema para compartir, aunque Pablo sabía que eso también sería de esa manera; Pablo más bien da a entender aquí que las verdades claramente ya reveladas por Dios, deben ser proclamadas y enseñadas, y que debe proveerse para su circulación. Así Pablo enseñaba en todas partes y en todas las iglesias. Y también dice a Timoteo: ... esto encarga. Los hombres fieles debían ser idóneos para enseñar también a otros. El contenido de la enseñanza apostólica debía ser encargado a un grupo de hombres que la transmitieran con fidelidad. Aquellos hombres debían ser preparados para que la enseñanza tuviera continuidad; la misma enseñanza apostólica, la misma fe una vez dada a los santos por el colegio apostólico es la enseñanza apostólica que constituye el contenido inmutable del encargo.

Algunos, pues, deben recibir ese encargo apostólico y velar que permanentemente, en una forma didáctica, sea transmitido, sin perjuicio alguno, por otra parte, de la espontaneidad espiritual del rema profético. La Biblia enseña que hay diversidad de ministerios, aunque el Señor es el mismo. Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en todos, es el mismo, pues multiforme es Su gracia y multiforme Su sabiduría. Nosotros no debemos encasillar al Señor en nuestra estrechez ni en una sola forma. A veces pretendemos encasillarlo diciendo que solamente nuestra forma es la correcta, pero que aquella otra forma no. Pero cuando miramos atentamente en el Nuevo Testamento, vemos su diversidad de operaciones. Debemos de dejar de ser estrechos y forzadamente uniformes en lo periférico, y debemos acoger todas las formas de Su operatividad diversificada. No siempre vemos en el Nuevo Testamento que todos practicaban siempre todo en una sola forma en lo relativo a lo coyuntural. No se trata, sin embargo, aquí de la fe inmutable. En la obra del Señor, no obstante, se ve la multioperacionalidad de Dios. Pero al mismo tiempo se ve la perennidad de los principios de fondo.

Respecto, pues, de la continuidad de la Palabra apostólica tenemos también que nos dice el Libro de los Hechos 28:30: "Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento. Aquí vemos el kerigma del reino y la didaké cristiana. El kerigma es la proclamación y predicación apostólica; de tipo profético. La didaké es la ense­ñanza didáctica, coherente y ordenada. Predicando, pues, y enseñando acerca del Señor Jesucristo. El tema central del kerigma y de la didaké apostólica es el Señor Jesucristo; como está escrito en He­chos 5:42: "Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesa­ban de enseñar y predicar a Jesucristo". Claro está que hay también otros temas colaterales que acompañan el central, pero es el central el que le da su sentido a los demás. El tema central es el Señor Jesucristo.


La escuela de la obra

Teniendo, pues, en cuenta lo precedente, retornemos al capítulo 19 de Hechos, donde en este contexto debemos retomar el concepto de "escuela". La "escuela" de la obra realizada por Pablo en Efeso es una modalidad operacional escogida según la providencia y la conveniencia que siempre están de acuerdo en los arreglos de Dios. También nosotros podemos escoger en el permiso de Dios, la modalidad operacional de tipo escuela para procurar considerar de la manera más completa posible.

Sigamos, pues, de cerca ciertos indicios del capítulo 19 de Hechos para observar qué pistas nos da Lucas en este segundo Tratado acerca de los contenidos paulinos de su kerigma y didaké, y especialmente en el contexto de la escuela que Tiranno cedió a Pablo en la obra.

Desde los versículos 1-7 se nos describe lo que podríamos llamar el comienzo de la iglesia en Efeso. Eran por todo unos doce hombres. Pablo entró por tres meses en la sinagoga. El Señor Jesús había ordenado a Sus apóstoles que fuesen primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Por eso Pablo quería honrarlos, pues a ellos habían sido hechas primeramente las promesas, y a ellos debe primero honrárseles con el anuncio. Dios se había comprometido con el pueblo de Israel, y por eso a ellos va primero. Por eso la mujer sirofenicia debía comprender que no estada bien tomar el pan de los hijos para dárselo a los perrillos. Dios pensaba hacer Su obra con todos, pero debía comenzar por quienes había escogido. Si está el presidente presente, no podemos deshonrarlo dejándolo de lado para ir a saludar primero al guardaespaldas o al sirviente. No se puede deshonrar al general honrando primero al soldado. Una nota diplomática debe llegar primero a la cancillería antes que a los medios de comunicación. Así también Pablo debía ir primero a la sinagoga para honrar al pueblo del pacto, que esperaba el cumplimiento de la promesa. Ya habría tiempo después para los demás menesteres. Debemos, pues, guardar el orden de Dios. Él había estado haciendo un trabajo con Israel, y le había hecho promesas, y por tanto consideró correcto llegar primero a ese pueblo para honrar Su Palabra. La mujer sirofenicia se quiso adelantar un poco y el Señor hubo de reprenderla con mucha paciencia, incluso concediéndole lo que en su impertinencia se adelantaba a tomar sin dar tiempo a que los hijos, con quienes había un compromiso previo, recibiesen su porción. Ahora bien, una vez que los hijos estuviesen saciados, o si Israel desechaba la visitación, entonces sí sería el tiempo de volverse a los gentiles. Gracias a Dios, que cuando Jesús explicó a la sirofenicia que no estaba bien quitar el pan de la boca de los hijos para tirarlo a los perrillos, ella acató el orden de Dios, y puesto que también es verdad que de la mesa de los hijos caen migajas a tierra, el Señor le abrió un paréntesis, pero sin ser desleal a su pueblo Israel.


Pero también preparó el Señor con fidelidad a Israel respecto de los demás: También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor[2]. Dios había preparado mediante Su Palabra a Israel para el momento de los gentiles. Israel era quien tenía primero las promesas. De ellos habían sido los profetas. Por eso también Pablo fue primero a ellos, pero también les dijo: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí nos volvemos a los gentiles"[3]. Pero Dios fue leal, el Señor Jesús fue leal, y el apóstol Pablo lo hizo así también por el Espíritu Santo. Así que Pablo en Éfeso habló con denuedo en la sinagoga por espacio de tres meses. Por tres meses Pablo estuvo cumpliendo la cortesía debida al pueblo escogido. Allí estuvo persuadiéndoles acerca del Reino de Dios. El Reino de Dios era su tema. Algo relacionado con toda la economía de Dios. Fue solamente después de que se endurecieron y maldijeron el Camino, que Pablo se apartó de ellos, y separó a los discípulos y comenzó a enseñarles en la escuela. Esto, porque varios de los judíos se definieron en contra.


Comienza entonces Pablo a discutir cada día en la escuela. Un discípulo llamado Tiranno tenía una escuela. La palabra escuela proviene del griego y les significaba inicialmente ocio, pues allí se reunían jonios a filosofar. Muchos filósofos enseñaban en escuelas. Era la costumbre cultural. Y Pablo adoptó esa modalidad. En aquellas escuelas se estudia­ban varias materias, como filosofía, y hasta geometría. Posiblemente Tiranno había sido un filósofo que había abierto su propia escuela conforme la costumbre de la época. No sabemos si hasta incluso enseñaba gramática o matemática. Pablo, pues, continuó en la escuela el trabajo que había iniciado en la sinagoga. Las sinagogas también eran casas donde se enseñaba la Torah. Al llegar Pablo a la escuela de Tiranno se cambió obviamente el pensum. Ahora debían considerarse otras importantísimas cosas; y justamente esas cosas son las que nos interesan especialmente en nuestro contexto. Debemos seguir atentamente, pues, los contenidos paulinos de la escuela, ahora no de Tiranno, sino de la obra que el Señor envió a hacer a Pablo. La escuela había sido de Tiranno, pero el Señor por Pablo se la tomó y llegó a ser entonces una escuela de la obra cristiana, como la de Orígenes en Cesarea, y Luciano en Antioquía, y Cirilo en Jerusalén, y Agustín en Hipona, y Calvino en Ginebra, y Watchman Nee en el Monte Kuling. Estas escuelas han sido muy utilizadas por el Señor y Su pueblo en la historia de la Iglesia, como lo fueron también en los tiempos rabínicos intertestamentarios, como las escuelas de Hilel, Shamay, Gamaliel, Ismael, Akiva, etcétera. La escuela es, pues, una modalidad entre muchas para cumplir el ministerio de la obra. Una modalidad operacional entre varias opcionales. Y nosotros también la hemos escogido entre otras cosas.

Aquellos, pues, que eran de un mismo sentir con Pablo, se apartaron de la sinagoga y se acomodaron en las instalaciones de Tiranno. Y en vez de enseñar oratoria, o filosofía, o geometría, etcétera, se abrieron las puertas al Evangelio de Dios. Por espacio de dos años, todos los días Pablo estaba dedicado al ministerio de la enseñanza. Algunas variantes de algu­nos pocos manuscritos antiguos del pasaje de Hechos 19 incluso nos dan las horas diarias del trabajo de Pablo en la escuela. Tal trabajo tuvo repercusiones en toda Asia. No se limitó tan sólo a Éfeso. Probablemente personas de los alrededores asistían allí y luego llevaban la enseñanza a sus respectivas localidades. Cerca de Éfeso estaban Colosas, Laodicea, Hierápolis. Epafrodito era el contacto de Pablo en Colosas. Por la epístola de Pablo a los colosenses 2:1 y 4:13 sabemos que aunque Pablo no era conocido de rostro en aquellas localidades, su ministerio sí lo era gracias a la fidelidad de Epafrodito, o de Filemón, o de Arquipo, o de Onésimo, o de Ninfas. Éfeso llegó a ser, pues, un centro de la obra en Asia, en el cual después de Pablo quedó Timoteo, luego al apóstol Juan; tal como centros de la obra fueron también Jerusalén y Antioquía. Notamos así la continui­dad del trabajo de Dios con sus siervos. El resultado de los dos años de enseñanza continua de Pablo en la escuela de la obra en Éfeso repercutió favorablemente en toda la provincia de Asia.

Pablo enseñaba la Palabra de Jesús

Un verso clave en el capítulo 19 es el 10, donde se nos dice: ...oyeron la palabra del Señor Jesús. Lo que se enseñaba, pues, a partir de aquella escuela era la palabra del Señor Jesús. Lo que el Señor Jesús enseñó era el contenido de aquella escuela. La palabra del Señor a partir de aquella escuela en Éfeso pasó a toda la provincia de Asia, tanto a judíos como a griegos. También Dios hacía milagros extraordinarios por mano de Pablo, confirmando la palabra. Aparece aquí el resto del ministerio paulino además del didáctico. Una escuela de la obra, como la de nosotros aquí, debe conocer, pues, su fundamentación.


Por las palabras del platero de Artemisa, Demetrio de Éfeso, registradas por Lucas, tenemos otros importantes indicios, como también de las palabras de los hijos de Esceva exorcistas ambulantes, que decían: Jesús el que predica Pablo. Pablo, pues, predicaba a Jesús. Ese era su centro. Demetrio el adorador de Artemisa decía: "...pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos (19:26). Pablo enfatizaba, pues, el monoteísmo, el contenido fundamental de la Teología Propia.

Pablo encaró el ambiente pagano con la Revelación Especial Divina. La Revelación Divina enfrentándose a la cultura pagana. Eran derribadas las argumentaciones filosóficas del paganismo, y derribados los agarrade­ros de la idolatría. No había en Pablo ninguna contemporización, ni colocaba al cristianismo en plano de igualdad con las religiones compara­das. Pablo no estaba haciendo componendas, sino que enfrentaba la mentira, pues tenía verdadera fe en la revelación cristiana. Lo que él enseñaba era Revelación de Dios, pero lo que la cultura enseñaba eran cosas de los hombres y de los demonios. Pablo tenía mucha claridad. Solamente quien no está claro está dispuesto a hacer componendas con la cultura pagana. Es necesario enfrentar la cultura secular con la Revelación Divina acerca de todos los items, de los que Dios ha hablado. Satanás no podía quedar indiferente con la presencia de Pablo allí, y levantó un alboroto mediante los plateros. Pablo tuvo que despedirse, pero después de recorrer otras regiones, pasa por Mileto y manda a llamar a los ancianos de la iglesia en Éfeso. Había iglesia y presbiterio ahora en Éfeso. En Mileto encontramos expresiones claves. Así que por las propias palabras de Lucas, y las de los hijos de Esceva, y las de Demetrio de Artemisa y aquellas paulinas al presbiterio de Éfeso en Mileto, encontramos los contenidos paulinos de la escuela de la obra.

Metanoia y pistis

En Hechos 20:17-35 está el discurso de despedida de Pablo en Mileto. En los versos 20 y 21 hallamos el anuncio público y doméstico; la enseñanza pública y doméstica de todo lo útil, el testimonio acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en Dios, a judíos y gentiles. Anuncio, enseñanza y testimonio. Metanoia y fe en relación a Dios. La misma palabra para judíos y gentiles. Debajo de la palabra “útil o provechoso del verso 20, se esconde mucho contenido. "Nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros. Otra vez aquí kerigma y didaké. La enseñanza pública seguramente en la sinagoga y en la escuela. Por las casas en consejería y reuniones domésticas.


El testimonio acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo, coincide con la evangelización del Señor mismo, según lo registran Mateo y Marcos en sus evangelios, cuando re­corría Galilea predicando el arrepentimiento, la fe en Dios, en el evangelio, la llegada del tiempo y del reino. Es decir, perfectamente correspondiente con la doctrina fundamental descrita en Hebreos 6:1-2. Vemos, pues, aquí el lugar de los fundamentos, los primeros rudimentos de la doctrina de Cristo, en el contenido paulino de la escuela de la obra y demás. Los primeros rudimentos de la doctrina de Cristo es enseñanza apostólica fundamental.

El asunto de los rudimentos y fundamentos no puede faltar como contenido en un plan orgánico en la escuela de la obra. Metanoia y Pistis, arrepentimiento y fe, son la materias pre­liminares a este respecto. Lo cual es seguido por lo relativo al reino, lo cual incluye la doctrina de bautismos, resurrección de muertos y juicio eterno. Hebreos 6:1-2 desglosa ese fundamento. Mateo y Marcos lo confirman. Eso fue lo que también el Señor Jesús mandó que enseñasen sus discípulos. Y fue lo que sus apóstoles enseñaron.

Después sigue Pablo diciéndoles en Mileto que él, ligado en espíritu, sube a Jerusalén, y añade: 24...con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. 25Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. 26Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27porque no he rehuido anuncia­ros todo el consejo de Dios" (Hch. 20:24b-27). Vemos aquí en este cor­to pasaje algunos indicios claves de los contenidos paulinos de la escuela de la obra en Éfeso: la carrera, el ministerio, el testimonio del evangelio de la gracia de Dios, la predicación del reino de Dios, la protesta del atalaya, el anuncio de todo el consejo de Dios.

Alrededor del concepto de "testimonio, por ejemplo, Pablo en esta despedida lo refiere inicialmente a tres aspectos prioritarios y preliminares:

1. Testimonio acerca del arrepentimiento para con Dios, dado a judíos y a gentiles ( v.21);

2. Testimonio acerca de la fe en nuestro Señor Jesucristo (v.21);

3. Testimonio del evangelio de la gracia de Dios (v.24).

Así, pues, que todo lo relativo a este testimonio, al fundamento de los primeros rudimentos de la doctrina de Cristo, y todo lo relativo al evangelio de la gracia de Dios y la predicación del reino, es contenido paulino de la escuela de la obra. Es decir, los fundamentos, como también toda "la palabra del Señor Jesús" (Hechos.19:10), "todo el consejo de Dios" (20:27).

La enseñanza paulina


Siguiendo, pues, los capítulos 19 y 20 del segundo tratado de Lucas, el li­bro de los Hechos, rememoremos y rumiemos" detenidamente los conte­nidos paulinos del trabajo apostólico en aquel centro de la obra:

- Fe en el Señor Jesús (19:2,4; 20:21).

- Doctrina de bautismos (19:3-5; 20:20, 27, 32).

- Recepción del Espíritu Santo por la fe (19:2, 4, 6).

- Imposición de manos (19:6; 20:17, 28).

- Carismas espirituales (19:6, 11, 12; 20:22, 23).

- Discusión, persuasión y predicación acerca del reino de Dios (19:8; 20:25).

- El Camino (19:9, 23; 20:24).

- Confesión y reparación (19:18, 19).

- Crecimiento y prevalencia poderosa de la Palabra del Señor (19:20).

- Separación para Dios (19:9,26).

- Persuasión monoteísta anti-idolátrica (19:26, 19).

- Anuncio kerigmático y enseñanza didáctica, públicos y domésticos de todo lo útil (20:2O, 27, 35).

- Testimonio a judíos y gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios (20:21), y de la fe en el Señor Jesús.

- La carrera apostólica (2O:24).

- El ministerio recibido del Señor Jesús (20:24).

- Testimonio del evangelio de la gracia de Dios (20:24).

- Protesta del atalaya (20:26).

- Anuncio de todo el consejo de Dios (20:27).

- Episcopado (2O:17, 28).

- Amonestación heresiológica (20:29-31).

- Amonestación pastoral (20:31).

- La palabra de la gracia que sobreedifica (20:32).

- La palabra de la gracia que da herencia con los santificados (Ib.).

- Enseñanza y ejemplo de la ayuda a los necesitados (20:35).

Pensemos en cuanto contenido hay debajo de cada uno de estos items. Por ejemplo, debajo de la expresión "el evangelio de la gracia de Dios. En la epístola a los Romanos escribe acerca del evangelio de Dios respecto de Jesucristo, en su divinidad y humanidad, conforme a la previsión profética y tipológica veterotestamentaria, y su cumplimiento, y la gracia para el apostolado para obediencia a la fe por las etnias. Incluso, hasta de Teología Natural habla Pablo allí y en otros lugares. Y escribe de los pecados y el perdón, la propiciación y expiación, la redención, reconcilia­ción, justificación, santificación, salvación de la ira y por la vida, la liberación, la regeneración, la renovación, la transformación, la vivifica­ción, la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús, la edificación, el Cuerpo, el servicio, las iglesias locales, la disciplina y otros misterios, etcétera.


En el comienzo de la epístola a los Romanos, Pablo reconoce el lugar de la teología natural al reconocer que a partir de la creación hay algo verdadero de Dios que fue por Él manifestado, y que se puede conocer, y que nos deja sin excusa a todo hombre, en lo cual hemos de profundizar nuestras consideraciones. Pablo comienza allí, pues, no por medio de la Biblia, sino por medio de la naturaleza, por medio de las cosas hechas y de la conciencia humana. El contenido, pues, de lo que de Dios se conoce mediante la creación, constituye la materia propia de la teología natural, lo cual era también contenido paulino de su enseñanza. Después entonces acoge la revelación especial registrada en los sagrados textos, que sirven de base a la dogmática para predicación, enseñanza, defensa y confirma­ción del evangelio. Vemos, pues, que debajo de pequeñísimas frases puede haber muchísimo contenido, y por lo cual nuestras lecturas deben ser sumamente atentas y en el espíritu.

Y de la misma manera como la expresión el evangelio de la gracia es riquísima, igualmente acontece con la expresión el reino de Dios. El evangelio de la gracia es, pues, el medio para un objetivo; es la provisión necesaria para un magnífico propósito. Por eso Pablo escribía a los efesios de anunciar las inescrutables riquezas de Cristo, y también de aclarar la dispensación o economía del misterio escondido en Dios desde tiempos eternos antes de los siglos. Las palabras con que Pablo rememora a los ancianos de la iglesia en Éfeso, durante su despedida en Mileto, los contenidos de su enseñanza diaria por casi tres años, son apenas un indicio que debía servir mnemotécnicamente a este presbiterio para recordar un amplísimo contenido profundo y rico de ministerio oral. Él apelaba con estos indicios a la memoria episcopal de la rica tradición que les dejaba. Tal conte­nido espiritual es el que nos interesa; la realidad vital detrás de tales claves. Gracias a Dios que en eso consiste precisamente el trabajo, uno de ellos, del Espíritu Santo.

Todo el consejo de Dios


La protesta paulina ante el presbiterio episcopal de la iglesia en Éfeso, cuando dijo: Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios[4], tal protesta tiene como trasfondo las palabras de Dios por el profeta Ezequiel: "...si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya" (Ez. 33:6). Pablo, pues, por no haber rehuido anunciar todo el consejo de Dios, podía protestarles y decirles que estaba libre de la sangre de ellos. Pero ¿qué será de nosotros si descuidamos todo ese consejo de Dios? Esta palabra "consejo, en el texto griego aducido es "boulén, lo cual implica el querer, la voluntad, el propósito y el designio de Dios. De manera que todo el contenido de la Divina Teleología es materia propia de la enseñanza y proclamación apostólica en la obra y su escuela. Lo que estaba en el corazón de Dios antes de la fundación del mundo es un contenido paulino revelado por Dios, que debe ser suficiente­mente atendido. Precisamente en la carta a los Efesios, a esa iglesia en la que había trabajado como tres años, les escribe acerca del beneplácito de Dios, de Su presciencia, elección y predestinación, del misterio de Su voluntad, del designio de ésta y de Su propósito eterno, de Su plena bendición otorgada en Cristo antes de la fundación del mundo, y de la preparación de antemano de las buenas obras, de su hechura en Cristo.

Entonces escribe también de la dispensación, administración o economía de la gracia y del cumplimiento de los tiempos. La realización en Cristo y la Iglesia de las etapas del programa de Dios para ese propósito. Era, pues, también en el interés y la responsabilidad apostólica aclarar a todos cual sea la economía del misterio escondido. Eso era parte de su ministerio didáctico. El Evangelio y la Economía. El evangelio respecto de todo lo que Dios hizo para redimir al hombre y capacitarlo de nuevo para alcanzar el eterno propósito divino; y la economía para la edificación perenne de un Cuerpo para la plenitud de Dios; para que sea contenida y expresada corporativamente en el hombre redimido y corpora­tivo que es la Iglesia, habiendo tratado con todos Sus enemigos. La Redención es el medio divino para poner al hombre en sintonía con Su propósito eterno. Por eso Pablo, en el capítulo 3 de su epístola a los Efesios, no coloca el punto final después de mencionar el evangelio, sino que apenas coloca una coma y añade una conjunción: "y" aclarar. En tal ministerio consiste la obra apostólica; y tal evangelio de riquezas inescrutables, y tal aclaración del misterio de la economía divina es pensum de la escuela de la obra.


Pero aparte del kerigma y la didaké del evangelio y de la economía divina, debe hacerse lugar para la defensa y confirmación del evangelio y la revelación divina, la fe una vez dada a los santos. Aquí encontramos el lugar en el pensum de la apologética y de la heresiología. Pablo había también advertido a los obispos de la iglesia en Efeso, que después de su partida entrarían lobos rapaces para llevar tras sí al rebaño por medio de hablar cosas perversas. Tales cosas perversas son desvíos de la línea central del trabajo de Dios, para distraer a los hombres de lo cristocéntrico y apartarlos sutilmente a la enajenación. Pero Pablo estaba en guardia y amonestaba contra las distracciones, y se centraba en la economía de Dios, el reino de Dios, la Palabra del Señor Jesús, el consejo de Dios, en forma íntegra. Qué fácil es deslizarse a la periferia, distraerse y enajenarse, si no existe una vigilancia primeramente apostólica, y entonces episcopal, diaconal y eclesial.

Pablo le escribía a Timoteo: 3Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñasen diferente doctrina, 4ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora[5]. Vemos, pues, aquí un reiterado encargo, una insistencia. La responsabilidad de los colaboradores era velar y mandar que no se enseñase diferente doctrina. Porque Satanás trabaja de la manera más sutil apartando a los hermanos de lo central de la economía divina, el misterio de Cristo. Timoteo tenía la orden de mandar a aquellos que estaban enseñando en la Iglesia, que no enseñaran doctrina diferente a la apostólica, pues a través de las sutiles distracciones se iría perdiendo poco a poco el contenido del depósito de Dios.

Pero a diferencia de las distracciones, la palabra de la gracia tenía poder en sí misma para sobreedificar. Tal crecimiento era, pues, en Cristo, en el Espíritu, en la edificación del Cuerpo de Cristo, y en su maduración y formación de la Iglesia. Las cosas perversas serían las distracciones sutiles contra las cuales era necesario estar vigilantes, y de allí el lugar en el pensum, como decíamos, de la Heresiología y la Apologética. Las enseñanzas diferentes a la apostólica, la cual está en el pleno Nuevo Testamento y su sustancia exegética y espiritual central. Las heterodidasca­lías, debían evitarse consciente y firmemente. Era un mandamiento recibido que debía a su vez mandarse. En vez de las heterodidascalías o doctrinas diferentes, mejor la sustancia y centralidad de la doctrina apostólica neotestamentaria. No otro Jesús, ni otro Espíritu, ni otro evangelio.

Encargar a hombres fieles


El encargo apostólico fue lo encomendado, y es lo que Timoteo y los colaboradores de la compañía apostólica de obreros, debían a su vez encargar a hombres fieles que fuesen idóneos para enseñar también a otros. Aquello mismo que Timoteo recibió de Pablo, aquello era lo que debía a su vez encomendar con fidelidad. Por eso también el Señor Jesús oró así: 20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21para que todos sean uno (Juan 17:20-21a). El Señor estableció, pues, un discipulado. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mt. 28:19-20). El Señor garantiza, pues, con Su presencia tal discipulado apostólico; Sus estrellas están en Su diestra. Debemos, pues, conservar esa línea de la comisión y de las palabras del Señor Jesús. Tal enseñanza, por el Espíritu había de llegar hasta nosotros, hasta el fin del mundo. En el mismo espíritu, Pablo decía a los ancianos de Efeso: Por tanto, velad, acordándoos. Esa palabra acordándoos apela al instrumento apto para la vigilancia. El apóstol Pedro también les encargaba que tuvieran memoria de las tradiciones apostólicas. Decía él: También yo procuré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas (2 Pe. 1:15). Ya Pablo había escrito a los Tesalonicenses: Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra (2 Ts. 2:15). Pablo alababa también a los Corintios por retener las instrucciones apostólicas tal cual las entregó (1 Corintios 11:2). Al presbiterio de Efeso pedía acordarse de aquellos tres años en los que él estuvo en medio de ellos. Lo primero que quisiera Satanás es destruir ese cariño, esa memoria, esa fidelidad. Y lo hace de la manera más sutil. En Galacia el enemigo destruyó aquella satisfacción que experimentaban los gálatas al recibir la verdad en el espíritu. 15¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? 16¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad? 17Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celo por ellos (Gá. 4:15a, 16-17). En Efeso, el presbiterio, y por ende la iglesia, debían recordar el trabajo hecho en la escuela de la obra y vigilar. El Señor reprende a la iglesia en Sardis, así: 2Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. 3Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre tí como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti (Ap. 3:2-3).

Las enseñanzas apostólicas las tenemos en sus escritos. Pero ¿dónde está la carta anterior a los Corintios escrita antes de la que llamamos primera? (1 Corintios 5:9,11). Y ¿dónde está la carta de Pablo a los laodicenses? (Colosenses 4:16). Y ¿dónde la carta del apóstol Juan a la iglesia en la que moraban Gayo, Demetrio y Diótrefes? (3 Juan 9). Quizá el hecho de que Diótrefes quería tener el primer lugar entre ellos y no recibía a los apóstoles, y a los que los recibían los expulsaba de la iglesia, influyó para que tal carta del apóstol Juan se perdiera. Gracias a Dios que la revelación está completa en la Biblia, cual la tenemos por providencia divina.


La exégesis debe ocuparse con suma atención en los escritos apostólicos y la Iglesia debe atender además a los tárgumes, o lecturas con sentido de tales escritos, y a los comentarios explicativos, como se hizo en tiempos de Esdras y en tiempos de la lectura de los dogmas apostólicos acordados en Jerusalén y leídos y comentados en las iglesias gentiles por Silvano y Judas Barsabás (Nehemías 8:7,8; Hechos 15:30-32).

Su propio compartir Pablo lo llamaba la palabra de la gracia. Así resumía su enseñanza según el Espíritu, y confiaba que la fidelidad a ella podría sobreedificar y asegurar la herencia en los que, gracias a ella, se separaban para Dios. Pablo se iba, pero habían sido encomendados a una palabra que podría seguir edificándolos si ella, como palabra procedente de Cristo, moraba en abundancia entre ellos. Ellos no verían más a Pablo, pero la palabra se quedaría y continuaría edificándolos. Pablo los encomendó a Dios y a la palabra. No sólo a la palabra sin Dios, ni tampoco a Dios aparte de la palabra. La palabra sin Dios no sería percibida, ni entendida, ni valorada, ni disfrutada, ni obedecida, ni respetada, ni guardada, ni preservada. Pero pretender atenerse a Dios desechando Su propia Palabra es una contradicción. Y Dios era el Verbo, escribe Juan. Muchos se entregan a sus propios subjetivismos atribuyéndoselos a Dios porque desconocen Su palabra por los apóstoles, la fe una sola vez dada a los santos, y así enseñada por los apóstoles en todas partes por todas las iglesias. Ese contenido específico debe ser guardado y trasmitido. Para eso existe la escuela de la obra.o



[1]Enero 20 de 1996. Teusaquillo. Transcripción autoral.

[2] Juan 10:16

[3] Hechos 13:46

[4] Hechos 20:26,27

[5] 1 Timoteo 1:3-4.

(2) DE LA TEOLOGÍA NATURAL

Capítulo II

DE LA TEOLOGÍA NATURAL[1]

Las palabras de Dios

Para poder descubrir algunas pistas de los contenidos paulinos de la escuela de la obra, estuvimos la vez pasada leyendo algunos pasajes, como Hechos capítulo 20 desde el verso 17; aquellos pasajes donde Pablo al despedirse menciona a grandes rasgos algunos contenidos en Efeso y en Asia; porque la intención que nos reúne es, con la ayuda del Señor, entrar en esos contenidos del consejo del evangelio, de la palabra de la gracia, para tener memoria.

Algunas cosas fueron mencionadas la vez pasada a vuelo de pájaro, pero ahora quisiera que las miráramos mejor. El consejo de Dios ha sido revelado por Dios. Esa palabra que Reina Valera usa: consejo, la palabra en griego quiere decir: propósito; entonces, como dice Pablo a los Corintios, el Espíritu revela las cosas profundas de Dios, o sea que el Espíritu del Señor es el que revela las intenciones de Dios.

Ahora, tenemos que acercarnos a esa revelación de Dios, a ese consejo de Dios, desde varios puntos. Quisiera que comenzáramos por los diferentes ángulos por medio de los cuales podemos acercarnos al consejo de Dios. Ya vimos que hay un contenido; ahora lo que vamos a estar viendo es algunas diferentes maneras de acercarnos a ese contenido. Ese es el contenido de la fe que una vez fue dada a los santos: es algo dado, un texto histórico, y ahora nos corresponde a nosotros encarar esa propuesta de Dios. Dios se metió en nuestro camino. Vamos a examinar, vamos a poner atención, vamos a seguir las pistas de lo que Dios nos dice, porque Él mismo se revela a nosotros. Entonces, voy a usar primeramente algunas palabras; vamos a ver primeramente, a manera solamente de mención, algunas cosas primeras y acercarnos a la revelación.


Primeramente veamos la palabra TEOLOGÍA. Es una palabra que viene del griego teos, que quiere decir DIOS, y logos, que quiere decir PALABRA; entonces digamos: las palabras de Dios. El Espíritu trata sobre las palabras de Dios; es lo que se ha dado en llamar Teología; o sea que la consideración de lo que Dios ha revelado es materia de la Teología, en sentido general. Cuando nosotros oímos la palabra Teología, debemos entender que es la consideración acerca de las palabras de Dios, o lo que Dios ha revelado, tanto acerca de Sí mismo, que sería la Teología propiamente dicha, porque se refiere a lo que Dios ha revelado de Sí mismo; pero como Dios también ha hablado acerca de otras cosas, entonces esas otras cosas son también palabra de Dios y también caben debajo de ese nombre que se ha dado históricamente en la historia de la Iglesia; es decir, Teología es, pues, el abordaje de la consideración de las palabras de Dios, de la revelación de Dios, pero como hay varios ángulos para examinar las palabras de Dios, varias maneras, digamos, varios tipos de abordaje hacia lo que Dios nos ha dejado como depósito, entonces por eso se puede hablar de distintos tipos de Teología o distintas clases de Teología.

Una es la que podríamos llamar TEOLOGÍA NATURAL; otra, Teología Bíblica; otra, Teología Sistemática; otra, Teología Histórica; otra, Teología Apologética. Hay otras más que no son tan comunes o tan centrales. Vamos a detenernos un poquito más en esta TEOLOGÍA BÍBLICA; podemos anteceder a ella, como base para la Teología Bíblica a la TEOLOGÍA EXEGÉTICA, que no es distinta a la Bíblica; solamente que la exégesis es un fundamento para descubrir lo que la Biblia dice; o sea que la Teología Exegética es la base de la Teología Bíblica. Entonces, vamos a entrar, una por una, para ver las distintas maneras de abordar el contenido de la revelación de Dios. Antes de la Teología Sistemática, tenemos la Teología Dogmática. Así como la Exegética sirve de base a la Bíblica, la Dogmática es base de la Sistemática. Por ahora, vamos a olvidarnos mientras tanto de estas últimas, las llamadas Teología Bíblica, Sistemática, Histórica y Apologética.


Vamos a detenernos un poquito en la TEOLOGÍA NATURAL, que ya mencionamos la vez pasada. ¿Por qué hacemos esto? Porque la misma Biblia enseña que hay una especie de revelación general de Dios fuera de la Biblia, en la sola naturaleza; pero hay una revelación especial de Dios; o sea que podríamos decir que Dios ha revelado algo de Sí mismo en forma general a todos los hombres, a través de la naturaleza, pero ha revelado de manera especial, con una intervención especial en la historia de Israel y de la Iglesia, una revelación que podemos llamar entonces, especial. Digamos que la Teología Natural se ocupa de la revelación general, lo que Dios ha hablado o revelado de Sí mismo a todos los hombres, aparte de la Biblia, aparte de la historia de Israel. Basta simplemente con existir y estar en el planeta Tierra para ya descubrir señales de Dios; entonces, todo lo que se refiere a lo que Dios ha revelado a los hombres en general, fuera de la Biblia, es lo que estamos llamando una revelación general. La Teología Natural, por eso se llama Natural, y se ocupa de esos contenidos; de lo que Dios ha revelado de Sí mismo a todos los hombres, aparte de la Escritura, aparte de su intervención especial, salvadora, a través de Abraham, Isaac, Jacob, de Moisés, de los profetas, del Señor Jesucristo, de los apóstoles, de la Biblia. Revelación especial, estamos llamándole a Su intervención específica que es el contenido de la Teología Bíblica, Sistemática, Histórica; la Apologética toma de las dos, de la natural y de las otras; entonces, vamos a detenernos por ahora en la Teología Natural un poquito.

Definimos TEOLOGÍA NATURAL como aquello que de Dios se conoce por medio de las obras creadas, sin la revelación especial, aparte de la Biblia. Eso en forma resumida es lo que es la Teología Natural. Ahora bien, la Biblia misma, pregunto a los hermanos, ¿da pie o da lugar para la Teología Natural? Si la Biblia misma valida el lugar de la Teología Natural, entonces nosotros tenemos que hacerle lugar, y luego tenemos que ver cómo le hicieron lugar los apóstoles y otros siervos de Dios en la Biblia.

Fuentes de la Teología Natural

Entonces, el primer cuestionamiento es éste: ¿La misma Palabra de Dios, la revelación especial, reconoce que fuera de la Biblia se puede encontrar algo de Dios? ¿que se pueda conocer algo de Dios, no todo, pero algo de Dios, fuera de la Biblia? ¿O lo que conocemos de Dios lo conocemos sólo y únicamente a través de la Biblia y por lo tanto quedan excusados todos los que nunca oyeron de la Biblia? ¿O la Biblia misma enseña que existe algo que Dios ha revelado en general a todos, aunque nunca hayan oído hablar de la Biblia y que por lo tanto, nadie está con excusa? Entonces, podemos ver algunos pasajes. La vez pasada mencio­namos algo, pero ahora me gustaría que le dejemos decir a la Teología Natural del apóstol Pablo. Vamos a ver los argumentos de la Biblia en favor de la Teología Natural. El pasaje clásico que valida el lugar de la Teología Natural es Romanos capítulo 1:18-32:


18Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 28Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 29estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30murmu­radores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; 32quie­nes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Vamos a la enseñanza apostólica por el Espíritu Santo a descubrir allí en la argumentación, el lugar de la Teología Natural, y si lo descubrimos aquí en este pasaje, entonces nosotros tenemos que hacerle también lugar; tenemos que reconocer el lugar de la Teología Natural, de lo cual la Biblia habla. ¿Por qué? Porque a veces cuando estamos en el mundo, nos olvidamos que el concepto que tenemos de la Biblia no es el mismo que otras personas tienen; entonces, para ti es suficiente que alguien te diga: Pero está escrito en la Biblia, en tal capítulo, en tal versículo; para ti es suficiente, pero todavía no para el que aún no cree o no conoce la revelación especial de Dios que está en la Biblia; entonces es necesario operar con otros argumentos.


Mis hermanos recordarán que el Señor Jesús mencionó una palabra (Lucas 17:7ss.), un verbo: ARAR. Ustedes recuerdan cuando el Señor habló de arar. Él dice que había un siervo que volvió de estar arando y también apacentando las ovejas y llegó a la casa su señor y antes de servirse para él mismo, entonces él tenía que prepararle la mesa a su señor y después comer. Entonces había que ministrarle al Señor en la mesa. Ese es el trabajo de los siervos; es un trabajo devocional, esa vida privada, ese ministerio sacerdotal. Servirle la mesa es un trabajo. Otro trabajo era el de apacentar las ovejas; pero el Señor Jesús mencionó un trabajo: ARAR; y mis hermanos saben que arar no es sembrar. Sembrar la semilla es predicar el evangelio. La semilla, la simiente, es el evangelio; pero fíjese que muchas veces el terreno está lleno de piedras, de raíces, y no está como preparado todavía para hacer una siembra normal.

Hay personas a las cuales se les puede hablar directamente de la salvación, pero hay otras personas que están llenas de argumentos; es decir, de piedras y raíces entrelazadas, que antes de poder sembrar, hay que hacerle otro trabajo que se llama arar. Arar quiere decir: sacar todas esas piedras, cortar todas esas raíces, voltear patas arriba la tierra y todos esos supuestos agarraderos que tenían en el mundo como razón de las cosas por las cuales no tenían lugar para el evangelio del Señor. Ahora cuando hemos volteado patas arriba la tierra, ahora está un poco más preparado para que se siembre el evangelio; o sea que sí hay una argumentación anterior al evangelio mismo, en algunas ocasiones. A veces hay que hacer ese trabajo de arar; tiene que haber hermanos en la Iglesia que sean entrenados por el Señor para arar, porque a veces tenemos que dar un testimonio del Señor en determinados campos, pero hay campos que están llenos de piedras, raíces, plantas extrañas, no plantadas por el Padre, las cuales tienen que ser desarraigadas para que se pueda plantar; por eso a veces no podemos evangelizar, porque hay demasiadas otras voces que tienen que ser calladas primero, tienen que ser demostradas como faltas. Entonces la Teología Natural nos aporta algo para arar, y la Teología Apologética también nos aporta algo para arar. La Teología Natural tiene muchos rasgos importantes y nosotros debemos aprender a conocer también el lugar que le da la Biblia, una vez que la Biblia nos autoriza a darle cierto lugar, no demasiado, ni tampoco muy estrecho, sino el que la Biblia le da. Una vez que la Biblia nos autoriza a darle un lugar a la Teología Natural, entonces nosotros debemos darle el valor y debemos conocer las limitaciones de la Teología Natural para poder hablar con los hombres en el mundo, con sus propias categorías, apelando a su propia naturaleza para después irlo llevando poco a poco al lugar en que él pueda aceptar una revelación especial que se dio en la historia y que está registrada en las Sagradas Escrituras. Amén.


Entonces ahora sí vamos a Romanos, capitulo 1, versos 18 y siguien­tes, versión Reina- Valera de 1960, que es la que tenemos aquí. Porque la ira de Dios se revela. Tenemos un pedacito de revelación divina; la redención se revela más claramente en la Biblia, en la historia de la salvación, pero la ira de Dios también se revela. La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Fíjense en esta palabra. Aquí habla de que la ira de Dios se revela, ¿se revela contra quién? Contra la injusticia y la impiedad de los hombres que con injusticia detienen ¿qué? la verdad. Ahora, esta verdad a que se está refiriendo aquí no es necesariamente todo el detalle de la revelación especial, pero sin embargo, el Espíritu Santo utiliza por mano del apóstol Pablo una expresión: La verdad; o sea que hay algo de la verdad de Dios que se conoce desde la creación y que los hombres son injustos contra Dios al rechazar esa verdad que Dios revela; o sea que esa verdad que con injusticia e impiedad los hombres rechazan, esa verdad es conocida a partir de la creación, porque aquí no está hablando como vamos a ver con el resto del contexto, no está hablando de la verdad de la persona del Señor Jesús, de su muerte en la cruz, etcétera. Eso fue revelado en forma especial después, pero por el contexto que vamos a ver aquí en los versos siguientes nos vamos a dar cuenta de que esa expresión, "la verdad", se refiere a algo que de Dios se puede conocer antes de Jesucristo y aun antes de conocer que existe un libro de Dios que se llama la Biblia"; entonces esa verdad, dice, es injusta e impíamente detenida por los hombres; o sea que sí hay una verdad delante de todo hombre desde el momento en que se da cuenta de que aparte de él algo existe, y no sólo que él existe, sino que existe algo más. Ya hay algo de Dios que se está revelando, y como cuando yo me di cuenta que yo existía, ya existía otra cosa, ¿de dónde viene esa cosa? ¿y de dónde esa otra cosa? porque ciertamente yo no me inventé eso; así que lo que existe es un algo tenue de la Teología Natural.

Contenido de la Teología Natural


Solamente la existencia de las cosas, es ya una señal de Dios, es una huella del Creador. Aunque nunca leíste la Biblia, aunque nunca has leído el nombre de Jesucristo, existe algo y hay conciencia de esa existencia. Aparte de Él existe el mundo; entonces hay un testimonio en la naturaleza; o sea que sí existe algo de verdad revelado. La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; o sea que hay una verdad acerca de Dios para con la creación, revelada desde la creación, como vamos a ver en los versos siguientes, y que los hombres cuando la detienen sin derecho, están siendo injustos e impíos con Dios, y aunque no conozcan la Biblia ni hayan oído del nombre de Jesucristo, ya no tienen excusa, porque ciertamente no se les va a pedir cuenta por lo que no se les reveló, pero por esa manifestación divina de la verdad parcial en la naturaleza por sólo existir, por eso se les va a pedir cuenta, y en eso han sido injustos y han sido impíos, y por eso con justicia la ira de Dios se revela. Porque", y Pablo va explicando el verso anterior con el siguiente versículo; ese es el estilo de Pablo: él da un argumento ya concluido, y luego empieza a sustentar a través del otro; es decir, empieza a decir cómo fue que llegó a esa conclusión que acaba de presentar de sopetón. Ahora empieza a explicar cómo fue que se detuvo la verdad. "Porque lo que de Dios se conoce, o sea que hay algo que de Dios se conoce; esto que de Dios se conoce es el contenido de la Teología Natural; esa es la verdad que los hombres detienen con injusticia e impiedad. Lo que de Dios se conoce. "Lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó"; o sea que hay cosas de Sí mismo que Dios ha manifestado; por eso hablamos de una revelación general a todos los hombres aparte de la Biblia, y solamente a partir de la sola naturaleza. Lo que de Dios se conoce ha sido manifestado, porque Dios lo ha manifestado"; es decir, Dios ha hecho que queden huellas de Él en Sus criaturas, en Su creación. Cuando Él nos hace algo, hay una intención de Dios; en toda la creación de Dios, Dios está dejando huellas manifiestas. ¿A quién se lo manifestó Dios? A todos los hombres; por eso es una revelación general, una manifestación de algo de Dios; no estamos diciendo que todo lo de Dios se conoce por la sola creación, pero sí algo. Lo que de Dios se conoce es general, y detener esa verdad es injusticia e impiedad que merecen la ira de Dios; eso es importante. Porque..., ahora va a volver a explicar cómo es eso de que, bueno, allí hay una verdad: ahora explicó que sí hay cosas que se conocen de Dios que Dios ha manifestado; eso fue en el verso 18, pero ahora va a explicar en el verso 19, a qué se refiere eso que Dios manifestó acerca de Sí mismo. Porque..., nótese que cada versículo ha empezado con un Porque. Porque las cosas invisibles de Dios.... Porque algunos dicen: Yo no veo a Dios por ninguna parte, pero aquí habla de cosas invisibles de Dios manifiestas por Dios a todos los hombres, sin excusa desde la creación.


Las cosas invisibles de él. Aquí hace un corchete y dice, por ejemplo, primero, "su eterno poder, segundo, deidad, también eterna, su eterno poder y deidad, o sea la eternidad de Dios, el poder de Dios, la deidad de Dios, son tres palabras claves de la verdad manifestada por Dios. Eternidad, porque dice "eterno poder. Eternidad, poder y deidad, son tres cosas que fueron manifestadas por Dios: la verdad de Dios. La verdad, un primer capítulo de la verdad revelada, por eso empezamos por aquí, antes de empezar por la Biblia misma, Dios comenzó por aquí, Dios comenzó por los cielos y la tierra.

Las cosas invisibles de él, (de Dios), su eterno poder y deidad es Suyo; o sea que cuando los hombres empiezan a analizar la creación, después ven que alguien tuvo que haber comenzado, alguien tuvo que haberlo planeado; cuando examinan cada pedacito de la creación, el pedacito por sí solo no se explica; él no se autoprogramó su existir, él no formuló su propio ADN (Ácido Desoxirribonucléico), así que no es el poder de la naturaleza, sino Su (el de Dios) eterno poder; no el de las cosas. No es un poder intrínseco en la naturaleza; analiza cualquier cosa de la naturaleza y no se puede explicar por sí sola; ningún pedazo de la naturaleza se puede explicar por sí solo; así que la naturaleza no es fuente de sí misma, y ese poder no se le puede atribuir a la naturaleza, y por eso no se puede adorar a la naturaleza, y de ahí que en la idolatría y en el panteísmo hay espíritu satánico. Cambiaron la gloria de Dios por lo corruptible, por lo contingente, por aquello que no puede sostenerse a sí mismo.

No quisieron ver la eternidad del Ser necesario y divino y poderoso que lo sustenta todo. ¿Por qué eterno? Porque los hombres tienen que remontarse a la eternidad para explicarlo todo. Porque dice: Bueno, este pedacito de esta cosa la hizo esta otra, pero ¿y ésta? Esta se formó por esta otra, y la otra por esta otra: pero lo que pasa es que hubo un big bang; ¿y qué fue lo que explotó? Una materia condensada. ¿Y eso cómo empezó? Así que, dicen, la madre naturaleza pudo todo. Pero ¿qué es una explosión? Una relación de fuerzas. Pero ninguna de ellas es eterna. ¿cómo entonces puede serlo el todo? Se necesita un Creador Eterno y Todopode­roso; entonces, "su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles, no oscuramente. Los que no quieren verlo son los injustos e impíos que detienen con injusticia la verdad. Su eterno poder y deidad (de Dios) se hacen claramente visibles desde la creación; mientras más se investigan los orígenes, más aparece la pregunta: ¿quién organizó esto? Cómo nos benefició la explosión; cuántos millones de "casualidades combinadas para que tuviéramos la Tierra.

Desde la creación


Dios se reveló cuando dijo: Sea. Desde la creación. Cosas invisibles de Dios se hacen claramente visibles desde la creación por medio de las cosas hechas; por eso leemos acá, Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas; o sea la razón y los sentidos adaptados para ver las huellas; el misterio de la correspondencia de nuestra razón, la naturaleza y Dios siendo entendidas, no dice vistas, porque son cosas invisibles, pero se hacen claramente visibles al entendimiento; para el buen entende­dor, pocas palabras bastan.

Dice ahí: Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas. Noten, siendo entendidas por medio de las cosas hechas; o sea que las cosas hechas, tienen la propiedad de despertar el entendimiento del hombre para conducirlo al reconocimiento de Dios y a la gratitud. Las cosas hechas son señales de Dios. Cuando empezamos a seguir las cosas, esas cosas nos hacen entender las cosas invisibles de Dios: Su eterno poder y deidad y Su gloria. Cuando hay un estudio legítimo y verdadero de las cosas hechas por Dios, le entendemos algo; por eso al estudiar una célula, es tan compleja; se necesita tanta sabiduría para hacer una célula, pero cuando tú analizas cada parte de la célula, ninguna de esas partes tiene la célula en sí misma ni la entiende. Es necesario Dios. Esto es clave. De modo que detienen con injusticia, o sea que son injustos e impíos para con Dios cuando no quieren tomarlo en cuenta; no querer, porque el problema es de la voluntad que ignora voluntariamente. El no querer entender es detener con injusticia lo que de Dios se revela. La verdad acerca de Dios ha sido manifestada, y se entiende por medio de las cosas hechas. Hay un testimonio evidente que se puede clasificar de varias maneras. Por ejemplo, en el origen de las cosas, cuando se examina el origen de ellas. Segundo, cuando se examina el sentido de ellas, el fin o el telos de ellas, porque las cosas se descubren con un sentido, con un propósito que no es un caos. ¿Qué tal que la nariz estuviera en el ojo y el ojo estuviera en la nalga? Sería terrible, pero cada cosa está en su lugar, donde tiene que estar; por eso podemos clasificar entre lo que llamamos normal, que podría decirse bienaventurado, y lo que llamamos monstruo; pero si todo fuera aceptable, entonces ya no habría clasificación entre monstruos y normales; todo sería normal, los monstruos serían normales, pero ¿por qué podemos clasificar lo normal y lo anormal?


Por eso cuando una cosa es producto del azar y es monstruosa, podemos decir que se llama distintivamente anormal; pero si es normal, entonces nos sentimos en correspondencia, porque tenemos correspon­dencia con las cosas normales; parece que hay algo adentro que nos dice: esto es normal; el canto de las aves, los pajaritos, todo es normal. Solamente cuando hay algo fuera de lugar uno se asusta; por ejemplo, cuando un bebé que nunca había visto una persona con barba, se asusta, pero si uno esta acostumbrado a verla así, aun cuando hubiera visto a todos con barba, hubiera pensado que es lo normal. Hay una correspon­dencia entre la creación y el entendimiento y para conducirnos al reconocimiento de Dios; y por eso es que dice aquí Pablo: Pues.... ¿Por qué dice que no tienen excusa? Va a explicar por qué. Pues habiendo conocido a Dios..., esa frase, habiendo conocido a Dios, lo que de Dios se conoce, manifiesta la verdad; esa parte de la verdad, es la Teología Natural.

Habiendo conocido a Dios..., es decir, pudiendo deducir la existencia de Dios a través de la naturaleza. No le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias. Ni siquiera le dieron gracias. Sino que se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido; profesando ser sabios, se hicieron (no nacieron) necios. Se hicieron. Dios hizo bueno al hombre, pero ellos se hicieron necios, al ser injustos con Dios; al cerrar los ojos del entendimiento para no querer ver la gloria de Dios.

"Y cambiaron...; eso fue una responsabilidad moral. Cambiaron la gloria del Dios incorruptible..., o sea, hay también incorruptibilidad en la gloria de Dios que es conocida por medio de la revelación natural general. Incorruptibilidad de Dios y gloria de Dios conocibles. Cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.... Esto es la historia de la creación; en vez de adorar al Creador, adoraron y glorificaron a la naturaleza, a la criatura; es decir, se entenebreció su corazón, ya no entendieron más, quedaron en tinieblas. Por eso dice: Se envanecieron en sus razonamien­tos.... Si hubieran sido sólo razonamientos sin pecado, bueno; pero hubo pecado, hubo maldad, al envanecerse en sus razonamientos, y esa vanidad les oscureció la lamparita; dejaron de entender, quedaron en tinieblas.

"Y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios (se hicieron) y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual.... Es la consecuencia moral de haber hecho esa opción en pro de la adoración a la naturaleza, en vez de a Dios. ¿Saben que ese mismo caso, esa misma impiedad, esa misma injusticia, es algo que se ve en el panteísmo, en las filosofías panteístas modernas, en los grados panteístas de la masonería y de la Nueva Era? Es injusticia e impiedad contra Dios.


Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia...; como quien dice: ustedes no se dan cuenta de la relación de dependencia de la naturaleza de Dios; van a tener maldición; ahora que van a adorar a la naturaleza, vamos a ver qué hace la naturaleza solita, sin Dios. Los entregó a la inmundicia y a la concupiscencia de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos". Claro, ya no reconocieron ningún orden, porque ahora cualquier cosa es orden, porque ya no ven a Dios, no entienden a Dios a través de la creación, entonces cualquier cosa que surja en la creación es "válida. Esa es la retribución que les dio, por desconectar la atención de Dios. Adoraron la naturaleza, pero la naturaleza sin referencia a Dios se convierte en un caos sin sentido y por eso deshonraron sus cuerpos; los hombres tuvieron relaciones con hombres, las mujeres con las mujeres u hombres con animales; eso fue un caos absoluto; todo parecía que era natural, todo sucede en la naturaleza, pero el castigo les vino en la degeneración.

Por esa razón dice: De modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira.... Aparece aquí la verdad de Dios; es decir, el contenido de la Teología Natural, la verdad de Dios, cambiada por la mentira. ¿Qué es aquí la mentira? La interpretación de que la naturaleza era Dios y que hay que ser gratos es con la naturaleza; por eso hay panteísmo y hay idolatría y de ahí satanis­mo. Cambiaron la verdad de Dios por la mentira; o sea que el sustituir a Dios por la criatura, que eso es precisamente el principio satánico, es lo que se llama la mentira, y por eso a Satanás se le llama el padre de la mentira, porque, ¿cuál fue su deseo? Jesús habló que sus hijos (del diablo) tenían el mismo deseo del llamado padre, del diablo, el cual dice: Seré semejante al Altísimo, junto a las estrellas estableceré mi trono...; es decir, él pensó sustituir a Dios; pero él es una criatura; entonces poner la criatura en lugar de Dios es el principio satánico, y ese es el origen de la mentira; esa es la mentira y eso es la quintaesencia de toda filosofía panteísta, evolucionista; lo que se llama "evolucionismo emergente", que pretende que la sustancia de todo lo creado tiene fuerzas inherentes que por sí solas se van desarrollando; eso no es sino la mentira; eso es lo que justamente hizo el diablo; por ahí comenzó la mentira y se le llama así, la mentira"; ahí cabe toda filosofía evolucionista, panteísta, politeísta, idolátrica; todo eso es la mentira.


Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira...; ¿quién? Los hombres; es una opción moral; ellos podían ver o no ver, dar gracias y adorar o no dar gracias, no adorar y adorar otra cosa, adorar la creación, adorarse a sí mismos; es decir, seguir a Satanás. Honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos, amén. Por eso..., como una consecuencia de haber cambiado la verdad de Dios por la mentira y honrar a las criaturas antes que al Creador, por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural.... Note, uso natural. ¿Por qué se puede hablar de uso natural y de uso contra naturaleza? ¿Por qué el uso contranatural no es natural? Porque hay Dios, porque hay un Dios que tiene un carácter, una naturaleza y una personalidad, y en referencia a Él está toda la creación; pero si no hay ese Dios, no hay diferencia entre lo natural y lo antinatural, todo es válido; matar es natural, robar es natural, todo es natural, todo acontece, todo existe; si se quita a Dios, la naturaleza pervertida se convierte en Dios.

Los hombres se olvidaron de Dios


Entonces por eso dice: Cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza y de igual modo también los hombres dejando el uso natural de la mujer se encendieron en sus lascivias unos con otros cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Si no hubiera Dios, no existiría la palabra extravío, todo sería una vida, una más, una vida eterna más; pero como hay Dios, con valores absolutos, entonces existen extravíos y esos extravíos traen retribuciones. Algunos quisieran decir como lo decía Nietszche, que el hombre tenía que establecer sus propios valores; pero lo que él no quería era abarcar las consecuencias. Si quiere establecer sus propios valores, ¿por qué no tiene también la capacidad de establecer las consecuencias? ¿Al disparar un tiro en la cabeza, por qué no le suena el corazón como la quinta sinfonía de Beethoven? ¿Por qué le resulta tan terrible establecer valores distintos a los divinos? Porque dice: a lo malo lo voy a llamar bueno, pero ¿lo bueno por qué no es agradable? Porque existe algo que se llama retribución. Ah sí, el hombre puede tratar de inventarse sus propios valores, pero tiene que agachar la cabeza cuando le llega la retribución. Ahí se dio cuenta que no era él el que tenía la capacidad de cosechar lo que quiere, sino que es Dios el que dispone la cosecha, la retribución; por eso dice: la ira de Dios se revela". ¿Cómo se revela la ira de Dios? A través de la retribución. Si no hubiera ira de Dios, no habría retribución, todo sería tan agradable; hagamos cualquier cosa que todo va a salir bien; pero hasta los ateos tratan de ser un poquito pragmáticos; tratan de ser un poquito, digamos, socialmente aceptables, porque les viene la retribución; o sea que tienen noción de la impiedad del hombre; es la revelación general de la ira Divina por la injusticia con que se rebela el hombre.

Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada; es decir, que antes su entendimiento podría corresponderse con la creación para percibir a través de ella las huellas de Dios, reconocerlo, obedecerle, glorificarlo; pero como los hombres no aprobaron tener en cuenta a Dios, algo tenía que pasar con sus mentes; ahora su mente quedó reprobada, ahora empezaron como a no entender nada; por eso cuando tú empiezas a leer a esos filósofos, esos ateos como Nietszche, Freud, descubres que el testimonio que ellos dan es de vacío y absurdo; ellos son los que hablan de melancolía, de absurdo, de suicidio, de la nada; pero ¿quiénes hablan de felicidad, de júbilo? Un creyente habla de júbilo, de la gloria, y se siente feliz; pero tú no encuentras un ápice de felicidad en la filosofía de un ateo. ¿Saben que decía Sartre?: "La nada es la carcoma del ser; él se sentía carcomido por dentro y decía que todo era un absurdo, que el hombre libre está dentro del absurdo; o sea ¿por qué sería que Sartre usó la palabra absurdo? ¿No sería que lo traicionó el subconsciente? ¿Por qué le llamó absurdo? ¿Por qué no le llamó lógica, por qué no llamarle lógica? Él mismo encontró que el destino del hombre era un absurdo, porque él mismo se encontró siendo absurdo; si él no tiene referencia a Dios, todo es absurdo para él, porque Dios es la explicación de todo; una vez que le quite a Dios, ya no hay explicación, todo es absurdo; ese es el problema.

28Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada para hacer cosas que no convienen. Esa es la revelación de la ira de Dios, hacer cosas que no convienen; no tienen en cuenta a Dios, hacen lo que a ellos les parece, pero resulta que no conviene y después les duele a ellos y a los demás.

29Estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad, llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños, malignidades, 30murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia, 32quienes habiendo entendido", -ese es el punto, la conciencia, no hay justificación-; "habiendo entendido el juicio de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Pero aquí dice una realidad; habiendo entendido el juicio de Dios; la ira de Dios se revela.

La creación anuncia al Creador

Quería solamente poner delante de los hermanos algunos versos de la Palabra misma, que son la base bíblica para el reconocimiento del lugar de la Teología Natural; entonces hay algunos versos más; son bastante conocidos, pero vale la pena leerlos despacio y dejarles decir lo que pueden decir.

Empecemos por Salmos. Vamos a Salmo 19; vamos a leer una frase interesante y hermosa. Salmo 19:1-2: Los cielos cuentan la gloria de Dios.... Habíamos estado viendo en Romanos donde el Señor nos dice que por medio de las cosas hechas, las cosas invisibles de Dios son manifiestas y entendidas por medio de las cosas hechas; y ahora estamos viendo algunos ejemplos, y aquí menciona a los cielos y dice: Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia.... Los cielos cuentan y el firmamento anuncia; es decir, la astronomía no es peligrosa. Si uno estudia todos los argumentos de los hombres, los datos del universo sirven para anunciar, anunciar la gloria de Dios. Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Estas personas que han estudiado, empiezan a descubrir las maravillas, la ubicación de las cosas, la manera cómo han sido establecidas por Dios; implica que tiene que haber realmente un ordenador.


Valga la pena repetir por lo menos algunas cosas. Uno empieza a ver simplemente lo que está flotando en las esferas celestes, como decía Newton. Una vez Newton hizo una especie de modelo, un modelo muy rudimentario, muy simple; pero, claro, requirió gran trabajo, gran inteligencia para poder hacer un pequeño modelo; y uno de sus compañe­ros, que era ateo, cuando vio el modelo que hizo Isaac Newton, le preguntó: ¿esto quién lo hizo? El le contestó: se hizo solo; y el otro, claro, ni siquiera podía entender que el modelo se había hecho solo, sino que tenía que haberlo hecho alguien; entonces le dice Newton: eso es lo que tú me quieres decir ahora; este modelo no es sino realmente un pálido reflejo de lo que hizo realmente Dios. Ahora tú me vienes a decir que eso se hizo solo, pero este modelo, que no es ni siquiera una centésima, ¿me vienes a decir que se hizo solo? Eso es muy difícil creerlo. Así es cuando empezamos a ver el universo. Si tú miras, por ejemplo, solamente esto, si la tierra no estuviera aquí donde está, si estuviera un poquito más cerca del sol. Ahí tenemos planetas que nos cuentan cómo están más cerca del sol. Ahí tenemos a Venus, Mercurio; estaríamos quemados; y si estuviéramos un poquito más lejos, estaríamos congelados; si la inclinación no fuera la que tiene, entonces no existirían las estaciones; fíjense que el planeta Neptuno se descubrió no porque lo vieron; después lo lograron ver con aparatos; pero ellos conocían a Urano, no conocían a Neptuno, y seguían la órbita de Urano, pero les parecía que la órbita de Urano, por los datos que hasta ese tiempo se tenían antes de conocer a Neptuno, les parecía una órbita irregular; entonces empezaron a calcular para explicar qué sería lo que explicara la irregularidad de la órbita de Urano; entonces se dedujo que seguramente en determinado punto tenía que haber otro planeta que ejerciera cierta fuerza gravitacional y explicara la irregularidad de la órbita de Urano. Efectivamente, después con los aparatos encontraron en ese punto al planeta Neptuno, que no se puede ver a simple vista, sino que tiene que ser visto a través de telescopios; eso nos dice que hay un juego de fuerzas en el sistema solar; que un planeta influye en la órbita del otro; o sea que nosotros estamos aquí porque el sol está ahí, porque Júpiter está allá, porque la luna está allí y porque Neptuno está allá, Saturno y Urano allá; es decir, estamos dentro de un juego de fuerzas; pero lo curioso es que todas esas fuerzas concurren para que nosotros tengamos atmósfera, para que tengamos vida, para que tengamos la temperatura correcta, el tamaño correcto, los elementos correctos; esa concurrencia no es una sola cosa; son muchas las cosas que tienen que concurrir para que no nos salgamos de órbita, para que llevemos la velocidad correcta, el tamaño correcto, tengamos los elementos necesarios; todo concurre para que en la tierra se multiplique lo indispensable para la subsistencia del hombre. En otras partes no acontece esto.

Se ha descubierto la composición de la atmósfera de algunos otros cuerpos celestes; tienen amoníaco, metano, otros contienen gases venenosos, pero nosotros tenemos lo que se necesita para la vida. Por eso es que Job no sabía qué responder cuando Dios le dijo: ¿Has tomado las medidas de la tierra? Parece que Job no había pensado en eso y Dios le llamó la atención a las medidas; estamos aquí en medio de un juego maravilloso de medidas; parecemos un puntito, pero para que ese puntito esté aquí, los demás puntitos tienen que estar donde están; o sea que somos los usufructuarios, beneficiarios de la ecuación; esa ecuación no es una casualidad; son muchas las confluencias para que podamos tener este resultado; así que tenemos que agradecer a Dios que haya hecho las cosas como las ha hecho. Entonces cuando realmente se toman las medidas y se miran los cielos, los cielos cuentan, el firmamento anuncia, realmente anuncia la gloria del Señor. Por eso dice: Un día emite palabras a otro día y una noche a otra noche declara sabiduría. ¿Sabiduría de qué? De Dios, no de la noche misma, no de los astros mismos; ellos no saben que están obrando en nuestro favor, pero el Génesis dice que las puso Dios para alumbrar sobre la Tierra y servir.


Vemos la noche estrellada y ahí están las Tres Marías, el llamado cinturón de Orión y las demás constelaciones. Qué haríamos en el mar si no tuviéramos las constelaciones; miren cómo Dios hace que estén ahí y gracias a que está el cinturón de Orión, las Tres Marías, podemos orientarnos; así comienza uno a ver todo lo maravilloso que ha hecho Dios. Hay más cosas que se podrían decir de esto, pero nos tomaría demasiado tiempo. Hay un libro que se llama El testimonio de las estrellas, en donde en algunas de sus páginas puede uno enriquecer un poco los conocimientos en esta área de la Teología Natural.

Pregúntale a las bestias

Podemos ver algunos otros pasajes semejantes a este. Por ejemplo, en el libro de Job, capítulo 12, desde el verso 7. Allí también el Espíritu Santo, y en esta ocasión es por boca de Job, apela a las consideraciones de las ciencias naturales para descubrir en la creación las huellas de Dios. Allí dice: Y en efecto, pregunta ahora a las bestias y ellas te enseñarán. Claro que no le va a hacer una pregunta, así como cuando uno pregunta a un niño cuánto es dos más dos; la bestia no te va a responder de esa manera, pero ésta es una manera poética de decir: trata de responder a las razones de las relaciones simbióticas. Se llaman relaciones simbióticas a las que tienen por ejemplo los animales. Por ejemplo, cómo justamente la garza, aquel animalito se alimenta de la garrapata en la res y cómo uno depende del otro; pero ellos no planearon, no. Aquella plantita no planeó que el animalito, que el pajarito fuera e hiciera su deposición allá en la rama, y justamente allí naciera esa planta que llaman parásita, y un montón de cosas bellísimas que encontramos en la naturaleza y ninguna de las partes explica la razón de la simbiosis.


Hay también un libro de un autor muy famoso últimamente dentro de las investigaciones biológicas, que se llama Konrad Lorenz; un libro sobre el comportamiento animal y el comportamiento humano; y él hizo investigaciones sobre el comportamiento y esto está bien hacerlo, porque la Biblia dice: pregunta a las bestias; o sea, investiga con los animales. El Señor dijo que señoreemos sobre la tierra y aquí Job nos exhorta a preguntar, no a preguntarle de esa manera, sino a hacer experimentos; y Konrad Lorenz descubrió cosas que para poderlas explicar nos demoraría mucho tiempo, pero para decirlo de una manera muy sintética, él empezó a investigar los instintos, a distintos animales, a ver si los instintos se formaban por medio de las experiencias que ellos tenían, como trataban de explicar los evolucionistas, especialmente Skiner, que trataba de explicar el comportamiento humano a través de los condicionamientos como Pavlov explicaba eso a través de las experiencias que tenían; entonces almacenando la memoria de las experiencias, así se formarían los instintos; y resulta que Konrad Lorenz empezó a hacer experimentos para comprobar eso y descubrió que no era así. Él descubrió de una manera científica que esos instintos ya estaban programados en forma innata en la naturaleza y que no eran aprendidos a través de las experiencias; y muchas cosas hay como esa. Se debe seguir la ciencia de una manera desprejuiciada, de una manera que no sea injusta con los testimonios de Dios. En efecto, pregunta ahora a las bestias y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos y ellas te lo mostrarán; o habla a la tierra...; es decir, no solamente esas preguntas a las bestias, a las aves, los estudios de zoología. La zoología nos habla de Dios; lo mismo la geología (ahora es a la tierra). La Palabra dice: Habla a la tierra, y ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también (la ictiología). ¿Qué cosas de todas estas no entiende que la mano de Yahveh la hizo? En su mano está el alma de todo viviente, y el hálito de todo.... Al analizar el origen de la creación, al analizar la inteligencia que se manifiesta en la relación de las criaturas entre sí, las correspondencias de unas con otras, la providencia que no se debe a ninguna de esas criaturas, ¿quién de ustedes se inventó que la banana te gustara y que la pudieras digerir? Eso no te lo inventaste tú, ni tu papá, ni tu abuela; entonces, pues, la creación enseña, la misma creación da razón a Dios.


Ahora hemos visto no solamente el asunto del origen, ni sólo el asunto del sentido que tiene la organización de la naturaleza. Cada criatura está en un medio organizado para ella. Los hombres tratan de hacer muchas explicaciones para escaparse de eso. Desde que Darwin adelantó su hipótesis evolucionista a grandes rasgos, mucha gente que no quería tener en cuenta a Dios, encontró por fin otra explicación y se aferraron con dientes y uñas a ella, y empezó a ser investigada. Un gran investigador, y no sólo investigador, sino estudioso de la formación del pensamiento, que se llama Jean Piaget, él comenzó a estudiar el constructismo, cómo se forma el pensamiento de las personas. Él hizo un estudio sobre el pensamiento biológico, como de 40 distintas teorías evolucionistas tratando de explicarse, y Jean Piaget, no estoy diciendo la Biblia, no estoy hablando de un cristiano, sino de un investigador secular, llegó a la conclusión de que las conclusiones de la biología moderna son solamente la inducción del pensamiento del biólogo; no son cuestiones que se descubren en la naturaleza, sino que son cosas que quiere ver el biólogo, y por eso tratan de explicar de muchas maneras las cosas. Él siguió detenidamente aquello. Muy respetado es Jean Piaget dentro del mundo secular; y él mostró eso. No solamente la Biblia, sino ahora los mismos científicos. Muchas de las cosas que quieren explicar de manera distinta a como Dios las explica son solamente su propio querer, su propia opción a priori, moral, la que después justifican armando esta cosita con aquella y aquello con aquello, pero esa armazón se formó en base a una opción moral y muchas veces injusta e impía delante de Dios. Pero además, digamos del testimonio de Dios que nos da de que todo tiene que tener origen, de que todo tiene un sentido, hay un telos, hay un objetivo en las cosas. También el mismo apóstol Pablo apela al hombre mismo para considerar la naturaleza en el hombre. Este aspecto lo leemos de nuevo en Romanos, capítulo 2:12-16:

12Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; 13porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 14Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 15mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, 16en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres conforme a mi evangelio.


Quiero subrayar una frase acá: los gentiles que no tienen ley hacen por naturaleza lo que es de ley; por naturaleza lo que es de la ley, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones; ellos no conocen la ley, nunca han oído nada de Moisés; muchos habían nacido antes de que existiera Moisés y muchos aunque nacieron después, como por ejemplo aquellas tribus que están sin contacto con la civilización de afuera en el Amazonas, como los distintos grupos que han detectado los satélites, sin embargo, ellos tienen una conducta moral, que no aprendie­ron de Moisés. Es algo que está escrito en su naturaleza. El hombre lleva en su naturaleza el testimonio de un legislador y un juez; si hay legislación, tiene que haber juicio también, porque si no hubiera juicio no tiene sentido la legislación; si no se va a castigar la conducta incorrecta, serían todas simplemente alternativas diferentes; pero no es así. Tú puedes preguntarle a un niño que todavía tú no le hayas explicado nada de Moisés, y le puedes decir: ¿Tú qué piensas, robarle a la mamita está bien o está mal? Él a su vez te va a decir: ¿Decirle mentiras al papito está mal o está bien? ¿Tú qué piensas? ¿Tú qué dices? Y te va a decir, ¿y pelearse con el hermanito está bien o está mal? Él va a saber. La obra de la ley escrita en sus corazones. Así que aunque no se conozca la ley del pecado, sí hay en la naturaleza del hombre un testimonio de la existencia de un supremo legislador y también un supremo Juez, porque el complemento de una legislación, es un juez.

Las huellas de Dios


El filósofo Emanuel Kant, que justamente trató de explicar la razón, incluso trató del resultado del argumento cosmológico y del teológico que después vamos a ver más en detalle; sin embargo, él no pudo con el argumento de la ley moral en la conciencia, y él mismo, que trataba de explicar las cosas, tuvo que reconocer lo que él llamó "el mandato categórico. Primero escribió una obra que se llama Crítica de la razón pura"; donde comenzó a hacer una crítica de la razón pura, a examinar las categorías de la razón, pero luego tuvo que escribir otra obra que se llamó Crítica de la razón práctica", y era el mismo E­manuel Kant, y allí en esa obra posterior él se encontró con el mandato categórico, o sea, la imposición moral de la conciencia de la naturaleza; aun aquellos grandes bandidos que hacen lo que se les viene en gana, siempre tratan de justificarlo de alguna manera. ¿Por qué tratan de justificarlo? Porque tienen escrito en su conciencia, así sea cauterizada, el resto de la huella de Dios. Por eso, aun la naturaleza nos muestra que hay un legislador; pero Pablo decía aquí en Romanos 1, que algunos de los hombres habían cambiado la gloria de Dios por la imagen de cuadrúpedos, y que glorificaron a la naturaleza, en vez de glorificar a Dios. ¿Por qué no dejaron la naturaleza sin glorificar? ¿De dónde ese impulso de agradecer a alguien? Pero como no se lo agradecían a Dios, por lo menos a las vacas o a los pollos, o al dios sol, o a la diosa luna, o al dios maíz, así como los chibchas. Un impulso de Dios, algo escrito en el corazón. La historia de las religiones, a pesar de que son religiones falsas, nos muestran una naturaleza verdadera en todos los seres humanos que por instinto tienen que agradecer a alguien, y si no le agradecen a Dios, entonces por lo menos le van a agradecer al sol o a la luna o a la madre tierra o a la madre naturaleza, y van a tener un espíritu de adoración idolátrica con las criaturas. Eso sucede. Cuando el Estado Soviético, que era oficialmente ateo, desterró a la religión y mandó a hacer institutos científicos para enseñar el ateísmo en la universidad empezando por el primero de primaria, no podía evitar que sus soldados prácticamente divinizaran a Lenin. Cuando ellos iban a la tumba de Lenin en la Plaza Roja tenían experiencias religiosas y a veces comentaban: Padre, padre Lenin, ¿qué es lo que ha acontecido, que no han salido las cosas como se habían planeado? Y en los momentos difíciles, todos sabemos, la gente invoca, si no a Dios, por lo menos a la virgen santísima. ¿Dónde está eso escrito? En la naturaleza; o sea, la naturaleza interna del hombre. Con sólo ser un ser humano, con sólo saber que existe, ya da testimonio de una legislación, de un juez y de una deuda de gratitud y adoración que si no se paga como debe, la naturaleza lo cobra por otro lado, pero lo cobra y esa es la historia de las religiones del mundo; es la naturaleza humana religiosa ejerciéndose en forma incorrec­ta; es como los instintos; si la persona no puede comer alguna fruta, se come aunque sea una lechuga, y cuando no hay lechuga, luego se come una raíz, y si no hay raíz se va a comer pasto, pero tiene que comer algo. Si las relaciones, por ejemplo, sexuales, no se realizan normales, van a tratar de satisfacerse por otro lado de una manera anormal y lo mismo sucede con el espíritu religioso; si no se lleva una relación normal con Dios, se va a tener una relación perversa; pero de todas maneras la misma relación perversa es testimonio de que la naturaleza reclama a Dios para adorarlo, y si no lo adora, entonces va a adorar otra cosa, pero va a adorar. Entonces hermanos, todo lo que de Dios se conoce, todo lo que de Dios es manifiesto, la verdad parcial revelada por Dios desde la creación que aparece en los cielos, en la tierra, en los animales y en la misma naturaleza humana, lo que de Dios se conoce, a partir de todo esto, es el contenido de la Teología Natural. Lo que Dios ha revelado en forma general a todos los hombres para que todos queden sin excusa, por qué existen, y en el mundo. Ese mundo y ellos mismos son efectos de la creación de Dios. Por lo tanto hay argumentos dentro de la Teología Natural que nosotros debemos conocer, apreciar. Lo que hemos hecho hoy es solamente, digamos, un vuelo panorámico, pero se podrían hacer estudios, clases, comentarios, en otras ocasiones cuando Dios lo permita

Por eso Pablo decía a los licaonios que Dios no se no se había dejado sin testimonio, dándonos lluvias del cielo, haciéndonos bien y llenando nuestros corazones de satisfacción.[2] o



[1]Enseñanza en Teusaquillo, Bogotá D.C., en enero 27 de 1996. Transcripción: Ángela Fernández.

[2]Cfr. Hechos 14:17.

(3) DE LA TRANSICIÓN DE LA REVELACIÓN GENERAL A LA ESPECIAL

Capítulo III

DE LA TRANSICIÓN DE

LA REVELA­CIÓN GENERAL

A LA ESPECIAL[1]

El arado de Dios

Continuaremos con lo que la vez pasada estábamos compartiendo. Estábamos viendo que hay distintas maneras de aproximarnos a la consideración del depósito de Dios, digamos, lo que se llama la encomien­da de la fe o encargo de la fe que una vez, una vez fue dada a los santos. Nuestro interés aquí es, esa fe que una vez, para siempre, fue dada a los santos. Estamos inicialmente viendo cómo acercarnos a ella. La vez pasada estuvimos viendo lo relativo a lo que se ha dado en llamar en la historia de la Iglesia y de la filosofía, Teología Natural, que es todo aquello que Dios ha revelado en forma general a todos los hombres a partir de la creación, sin contar, digamos, con la Revelación Especial, con esa intervención, por decirlo así, en la historia de los hombres, como la historia de Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, el pueblo de Israel, los profetas, el Señor Jesús y sus apóstoles, y lo cual ha conformado el canon de las Sagradas Escrituras, el registro de la Revelación Especial con una intención. Dios hizo una Revelación Especial a Su pueblo. Comenzó con un hombre, con Abraham, aparte, y le reveló algunas cosas más de lo que ha revelado en forma general.

Entonces, hoy vamos a hacer la transición de lo que es la considera­ción de la Revelación General dada a todos los hombres, que es materia de la Teología Natural, lo que es la Revelación Especial. Amén.


Sí es verdad que la Biblia misma le da lugar a la Teología Natural; por eso todos los hombres de la tierra pueden tener testimonio de Dios, pero solamente en parte, porque hay otras cosas que requerían una interven­ción especial de revelación. Vamos a ver algunos pasajes donde se nos muestra también esta otra cara, una intervención especial. Especialmente Pablo habla de esto. Podemos mirar, por ejemplo, en Hechos de los Apóstoles, capítulo 17; luego vamos a 1 Corintios. No sé si también a ustedes les llama la atención que justamente siendo Pablo judío, fue el plan de Dios enviarlo hacia Europa. Él fue formado dentro del judaísmo, pero no del judaísmo que podríamos catalogar como cerrado, sino de un judaísmo, aunque fariseo, sin embargo más abierto a la comunicación con el resto de la cultura humana. Él era un judío, pero a la vez un ciudadano romano, de la provincia de Cilicia, de la ciudad de Tarso. Justamente, si ustedes conocen en un mapa la ubicación de Tarso y de la provincia de Cilicia, se darán cuenta de que es prácticamente cerca del límite de oriente y occidente, donde confluían, digamos, las distintas filosofías e interpreta­ciones del mundo y de la realidad, y el judaísmo no estaba aislado en Tarso. En Jerusalén el judaísmo estaba un poco más cerrado, pero no en Tarso. En Tarso el judaísmo tenía que vivir con la cultura griega, la cultura romana, la cultura persa, la oriental; así que estaba bien que Pedro fuera formado en Galilea, pero Dios tenía un trabajo para Pablo y formó a Pablo en Tarso. Dios providenció que Pablo escuchara el mensaje de Esteban, y está registrada esa apología, esa defensa de Esteban; y muchas de las semillas de lo que después se desarrolla en Pablo aparecen allí, en esa apología de Esteban.

Cuando leemos detenidamente el mensaje de Esteban, vemos que Pablo desarrolló esas semillas después en su ministerio. La formación de Esteban también era judío-helenista; es decir, preparado para entrar en contacto con otras culturas, pero no para ser vencido por esas culturas, sino para aplicar la revelación de Dios a todo tipo de cultura; o sea, la intervención especial de Dios; solamente que, primeramente fue con un pueblo, el judío; parecía un poco cerrada, pero luego Dios mismo providenció que la cultura judía estuviera entrando en contacto principal­mente con la cultura griega.


Corinto era una importante ciudad griega, donde estaba la cultura griega. La cultura griega fue la que manifestó una especie de interés por conocer acerca de Dios. La filosofía misma nació en Grecia, tanto en la escuela de los jonios como en otras escuelas. ¿Y qué era lo que trataba de responder la filosofía? Trataba de responder qué era el ser, qué era la realidad, qué había más allá; todo el auge de la ontología y de la metafísi­ca, sobre el ser; trataba de responder por el conocimiento; si era posible el conocimiento y si era verdadero el conocimiento, si el conocimiento era innato o era adquirido, o en parte innato o adquirido. De eso trataba la epistemología, la gnoseología. También trataba de responder por la conducta, cuáles eran las conductas, digamos, aprobadas, y cuál sería la base para una ética; y también acerca de la belleza, la estética; hasta de Dios se trataba en la filosofía. Antes que Tomás de Aquino, Aristóteles fue el que habló del primer motor. En ese ambiente fue que Pablo habló lo que vamos a leer aquí. Todo esto es como un preámbulo para colocarnos en el ambiente en que Pablo hablaba, para entender un poco más a Pablo y también para entender un poco más la historia de la humanidad y la providencia de Dios en la historia de la humanidad. Digamos así, la humanidad fue primeramente servida por Dios a través de una revelación general; pero luego, eso fue preparando a la humanidad para recibir una revelación especial. Entonces Pablo se movió justamente en esa cultura; en una cultura, la griega, que llegó a ser la base de la llamada cultura occidental. Esas respuestas del hombre por el ser, por la verdad, por la moral, por la belleza, trata de responderlas con la filosofía, pero las responde y sobrepasa la revelación; o sea que Dios da respuestas a la filosofía del hombre. Existen filosofías humanas porque los hombres se preguntan cosas; entonces a Pablo le tocó moverse en medio de un ambiente que preguntaba por la sabiduría; por eso él habla a los corintios y a los atenienses. Atenas era la capital de la cultura de la época, y justamente ese discurso que vamos a leer en Hechos 17, es ahí en Atenas, y 1 Corintios a los griegos de Corinto. Corinto es otra gran ciudad de la misma civilización; digamos, la gran ciudad de Acaya era Corinto. Al leer un poquito en ese contexto, vemos cómo Pablo introduce aquí, el puente entre la revelación especial y la general; es decir, desde la general a la especial.

Pablo en Atenas


Pablo entiende que toda la historia fue una preparación de Dios, fue como un arar de Dios para una semilla que en el cumplimiento de los tiempos vendría de parte de Dios, una revelación. Entonces, como nosotros vamos a hacer esa transición de la consideración del testimonio de Dios a través de la creación (ya lo hicimos a grandes rasgos en la Teología Natural), ahora vamos a considerar el testimonio especial de Dios. Estamos haciendo la transición. Hechos 17:16: "Mientras Pablo los esperaba en Atenas (a sus compañeros Silvano y a Timoteo, pues por causa de los problemas que Satanás levantó en Tesalónica e incluso en Berea, se tuvo que adelantar a Atenas), su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. Nada menos que en la gran capital de la cultura humana estaba la ciudad entregada a la idolatría, y el Espíritu del Señor comienza a moverse en el espíritu de Pablo para enfrentar esa condición. ¡Ah! eso es una cosa seria, porque él estaba en la capital de la civilización. Ya Aristóteles había escrito su física, su metafísica, su lógica y su ética. Mucho antes que él, Platón ya había escrito los Diálogos y había registrado los de Sócrates; ya habían pasado los grandes historiadores. Herodoto, Tucídides y Jenofonte ya habían escrito; ya incluso las escuelas posteriores a la Peripatética de Aristóteles, escuela de los sofistas, de los cínicos, de esas filosofías, y la de los estoicos, de los epicúreos, ya estaban en la cumbre, y más bien estaban en decadencia. El hombre palpando había hecho lo posible para llegar a algo y Pablo veía que a lo que habían llegado era a idolatrar la naturaleza; todo su palpar los había conducido solamente a la idolatría; realmente no habían captado a Dios a través de Su revelación general, a través del testimonio mediante la creación y la conciencia.

Y ese tiempo, que Pablo entendió que Dios le dio a los hombres para tratar de encontrarle por sus propias luces y métodos, Pablo entendió que había llegado a su fin y que ahora era tiempo de que dejaran de hablar los hombres sus opiniones; ya habían opinado mucho; sobre todo en Atenas se concentraron toda clase de escuelas, toda clase de opiniones. Eso era el trabajo de los atenienses, ver qué cosa nueva ahora se decía; y justamente ahí es cuando Dios viene a hablar Sus palabras. Como en el libro de Job, primero Dios deja ha